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Los peligros de comprar material fotográfico en China

Cámara de fotos

Este artículo está basado en una historia real o más bien en una pesadilla real: la de un amigo fotógrafo que el mes pasado le compró una cámara a un vendedor chino, a través del marketplace de una conocida tienda de tecnología. Su experiencia me ha dado pie a escribir esta reflexión sobre los peligros de comprar productos fotográficos en China.

Una cámara o un objetivo no son precisamente baratos y resulta tentador comprar en China, porque puedes ahorrarte unos cuantos euros. Es lo que pensó este amigo, animado porque compraba en una tienda conocida y esperaba que eso le sirviera de garantía. Pero resulta que justo después de comprar empieza a recibir información que no tenía antes. Cosas como que la caja llega abierta, porque el vendedor la abre para cambiarle el idioma a la cámara, algo que no es precisamente lo más difícil de ajustar en una cámara profesional. Supongo que lo harán con buena intención, pero no me parece buena idea.

Tras recibir esta información, mi amigo me llama bastante apurado para preguntarme qué me parece lo del precinto. Mi opinión es clara: nunca compraría material fotográfico nuevo que no venga precintado. Sin un precinto no tienes ninguna garantía de que verdaderamente sea nuevo. Así de claro. Puede ser una cámara que alguien haya devuelto o vete tú a saber.

Otro tema es el de las aduanas, aunque ahí estoy algo perdido. No sé qué paquetes abren y cuáles no, pero me han llegado paquetes abiertos de flashes enviados desde China para revisiones. En este caso, con que funcionen es más que suficiente. Sin embargo, si es algo que voy a comprar, no me entusiasma que alguien enrede dentro de la caja. No obstante, ya digo que desconozco cuál es el criterio que siguen en las aduanas.

Mi amigo, que acababa de comprar, se dispone a cancelar el pedido. Según el número de seguimiento, el producto aún no había salido. Pero ahí empieza su pesadilla. Ni él ni yo encontramos el teléfono de atención al cliente de la tienda donde ha comprado, ni un chat para agilizar el trámite, algo vital en ese momento para anular el pedido a tiempo. Lo único que encontramos es un tedioso formulario de devoluciones, desde el que tardan unas horas en contestar. Tanto, que el vendedor de su markeplace ya ha mandado el producto y en cuanto eso sucede pasan el pago.

Pese a todo, mi amigo sigue intentando parar el envío antes de que salga de China y recorra medio mundo para llegar a España y luego regresar, con su dinero retenido. Pero resulta que el soporte de la plataforma de venta lo lleva Rita la cataora, que contesta desde un correo noreplay y le remite al vendedor, que tampoco ayuda, algo especialmente frustrante, porque no se trata de una tarjeta de memoria, sino de una cámara que cuesta un pico.

Al escribir este artículo, mi amigo aún está esperando a que le devuelvan el dinero, casi un mes después de una compra que no va a olvidar. La cámara ya ha regresado, después de varias semanas en el limbo, sin tener novedades en el localizador. Al parecer, desde el soporte de la tienda tuvieron la cortesía de decirle al vendedor que agilizase la entrega. Me pregunto cómo se hace eso con un producto ya enviado desde China. ¿Llamas al repartidor para meterle prisa? ¿Pero al de reparto de dónde?

Almacén de reparto

Para adquirir material fotográfico lo mejor es comprar directamente en alguna tienda de confianza del lugar donde vivas o en Amazon. Vaya por delante que este es un sitio de afiliación a Amazon, aunque también tengo que decir que no se trata de una especie de matrimonio. Es decir, los enlaces de la web dirigen a Amazon por la garantía que ofrece. Es donde yo compro y nunca he tenido problemas. Si más adelante otra tienda online ofrece garantías, igualmente se pondrán enlaces a ese sitio.

Hace tiempo, una amiga comentaba que Amazon ya no es tan barato como al principio y no le falta razón. Sigue teniendo buenos precios, pero ya destaca menos. La clave ahora no está tanto en el ahorro como en su variedad y, por supuesto, en la garantía que ofrece de que un producto llegue bien y en caso de devolución. Si has hecho alguna devolución, habrás comprobado lo fácil que es. Yo mismo devolví el mes pasado unas zapatillas que no me quedaban bien y al hacer la solicitud desde la web solo me preguntaron el motivo. Tras entregarlas en un punto Celeritas con un código, a un coste de cero euros, el reembolso fue inmediato. No hay más historias.

Mientras tomaba notas para escribir este artículo sobre una pesadilla que no ha terminado, paradójicamente me he animado a comprar la cámara con la que llevaba tiempo soñando para sustituir a mi antigua EOS, que tiene desde hace tiempo un molesto píxel roto. Aunque obviamente la encontré más barata de importación, viendo lo visto ni me plateé otra cosa que hacer el pedido en Amazon. En menos de veinticuatro horas, la cámara me llegó a casa perfectamente embalada y precintada.

Tuve un problema con la factura, porque no aparecía bien el DNI. Este es un campo que Amazon debería incluir en el formulario de datos. Además, cuesta un poco encontrar el chat de atención al cliente. Si no sabes el sitio, tienes que dar alguna vuelta. Una vez que lo encuentras te atienden en tiempo real y luego valoras la atención de la persona que te ha prestado el soporte. No recuerdo si el plazo máximo para resolver el problema que me dieron era de uno o dos días, pero solo tardaron un par de horas en enviarme la factura rectificada.

Supongo que habrá malas experiencias con Amazon y buenas experiencias de compra de productos fotográficos en China. Con este artículo no pretendo ir contra las compras allí, ni mucho menos. Yo mismo tengo en mi cocina unas bonitas placas decorativas de metal que encontré en AliExpress. No obstante, su importe no llegaba a veinte euros y el riesgo era mínimo. Con una cámara o un flash te juegas tu dinero, porque pueden llegar abiertos, dañados o dejar de funcionar dentro del plazo de garantía.

Prefiero no correr ese riesgo por ahorrarme unos cuantos euros. No me compensa. Quiero saber dónde está mi producto y cuándo va a llegar. También quiero recibir una buena atención al cliente, si es necesario. En Ikea online por ejemplo la atención es excelente, pero para venta de productos fotográficos por Internet, después de que desapareciera hace unos años Martín Iglesias, solo conozco Amazon. No me imagino gastándome un pastizal para que una cámara nueva me llegue abierta y que sea Rita la cantaora la que me conteste desde un correo noreplay.