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¿70-200mm f/4 o f/2.8? ¿Cuál es la mejor elección?

Objetivo de 70-200 mm

Muchos nos hemos hecho alguna vez la pregunta que propongo en este artículo. Vaya por delante que no hay una respuesta absoluta, ya que depende de las preferencias y del presupuesto de cada uno, pero sí que hay una serie de pros y contras a tener en cuenta antes de tomar la decisión.

Los teleobjetivos de 70-200 mm son muy populares, así es que hay donde elegir en Canon, Nikon y en marcas como Tamron o Sigma. La propia calidad de cada lente es un factor básico, pero existe tanta variedad que no voy a entrar en eso. Puedes buscar en la web revisiones ya publicadas, porque hay unas cuantas de objetivos de 70-200. En lo que me centro en este artículo es en la pregunta que plantea el título.

1. Suavidad de las áreas desenfocadas

Aquí está uno de los puntos a favor de las lentes que abren hasta f/2.8. Generan un bokeh más depurado, que viene muy bien para hacer retratos. En cualquier objetivo, cuando abres el diafragma del todo, puede que se resienta un poco la nitidez, sobre todo en la focal máxima, en este caso a 200 mm. Pero los 70-200 mm suelen estar muy bien trabajados y la nitidez suele ser más que satisfactoria, sobre todo para retratos, que no es una modalidad especialmente exigente en este aspecto. No obstante, si necesitas más nitidez, con un f/2.8 siempre puedes bajar a f/4 y seguir teniendo una estimable luminosidad.

Bokeh a f/4

Bokeh a f/4 (85 mm)

Bokeh a f/2.8

Bokeh a f/2.8 (85 mm)

El desenfoque también es de gran ayuda en competiciones deportivas para aislar un sujeto del fondo. Como comento en el siguiente punto, esta lente es muy utilizada en el interior de pabellones deportivos. Por otra parte, un bokeh suave viene bien en reportajes de vida salvaje, aunque para este tipo de fotografía tal vez necesites más zoom, especialmente si tienes una full frame.

2. Luminosidad

La diferencia de luminosidad entre f/2.8 y f/4 es más relevante en cámaras APS-C que en full frame y te explico por qué. Las cámaras desde hace unos años permiten subir mucho el ISO y existen programas de eliminación de grano muy potentes, pero la estabilidad de color en APS-C se va resintiendo a medida que vas subiendo el ISO. En full frame el color es mucho más estable, incluso al subir a 25600 o incluso a 40000, donde el grano es exagerado, pero la estabilidad de color es más que decente.

Torre de una iglesia

Contar con un paso más de luz es un plus en fotografía nocturna de conciertos y otros eventos. Un zoom f/2.8, además, es muy demandado para fotografiar deportes de interior, ya sea baloncesto, voleibol, balonmano… Con una apertura así tienes más margen para emplear velocidades de obturación altas que te permitan congelar la imagen. Esto es especialmente útil en pabellones con poca luz ambiental. No tiene nada que ver la iluminación de un partido de baloncesto de alevines que la proporcionada por cualquier pabellón de un equipo de la ACB.

Cuanta más apertura tenga un objetivo mejor, eso está claro, pero tienes que valorar hasta qué punto te compensa pagar más por un paso de luminosidad. De eso -del precio- hablo un poco más abajo. Debes considerar también si realmente vas a aprovechar la apertura de f/2.8, si estás acostumbrado a trabajar con más profundidad de campo. A f/2.8 el plano de enfoque se reduce mucho y tienes que ser muy preciso.

A mí me ha pasado, más de una vez, que al descargar una fotografía y verla ampliada en la pantalla del ordenador he detectado zonas desenfocadas que hubiese preferido que estuvieran dentro del plano de enfoque. En full frame esto es más evidente, porque el desenfoque es más fuerte que en APS-C. Aunque esto que comento es más «problemático» en lentes fijas que abren hasta f/1.8 o f/1.4, en f/2.8 es igualmente algo a considerar. Tener más apertura, en realidad, nunca puede ser un inconveniente. La cuestión está en si te compensa pagar más por ese paso extra.

3. Uso de un teleconvertidor

Aquí no hay muchos matices. Si piensas utilizar un teleconvertidor, un 70-200 mm f/2.8 te va a dar un rendimiento bastante superior. Esto es especialmente patente al montar un teleconvertidor de 2x, que reduce mucho la luminosidad en un teleobjetivo con una apertura máxima de f/4. En algunos casos, además, afecta negativamente a la precisión y la rapidez del sistema de enfoque.

  • 70-200 mm f/2.8 + teleconvertidor 1.4x = 98-280 mm f/4
  • 70-200 mm f/2.8 + teleconvertidor 2x = 140-400 mm f/5.6
  • 70-200 mm f/4 + teleconvertidor 1.4x = 98-280 mm f/5.6
  • 70-200 mm f/4 + teleconvertidor 2x = 140-400 mm f/8

Gato

4. Peso y dimensiones

En este punto ganan los 70-200 mm f/4. Ocupan menos espacio en la mochila y, en algunos casos, pesan aproximadamente la mitad que los f/2.8. El Tamron SP 70-200mm F/2.8 Di G2, por ejemplo, es una lente magnífica y muy nítida. Recuerdo, no obstante, lo que me impactó su volumen al verla por primera vez en directo. Y su peso de un kilo y medio no se queda atrás.

El Sigma 70-200mm F2.8 DG OS HSM Sports también es muy bueno, pero es aún más grande y pesado. Son nada menos que unos 1.800 gramos para la espalda, a sumar al peso de la cámara y quizá del flash. No es la mejor opción para pasar desapercibido, aunque con un 70-200 mm muy desapercibido no pasas.

En reportajes largos el cansancio puede condicionarte y un zoom más liviano, quieras que no, siempre es un plus. Los Canon 70-200 mm f/4 «blancos» para réflex rondan los 750-800 gramos, un peso similar o incluso en algún caso inferior al que tienen los Canon 24-105 mm f/4.

En las cámaras sin espejo se reducen los pesos y la ventaja no es tanta, pero continúa siendo significativa. Además, sigue habiendo objetivos de un peso considerable, como el sobresaliente Nikon NIKKOR Z 70-200mm f/2.8 VR S, que pesa 1.360 gramos sin el collarín para el trípode.

Los Canon f/2.8 para EVIL rondan los 1.100 gramos. Me refiero al RF 70-200mm F2.8L IS USM y al RF 70-200mm F2.8L IS USM Z. La opción f/4, el Canon RF 70-200mm F4L IS USM, baja a 695 gramos. De modo que en cámaras sin espejo sigue siendo algo a tener en cuenta. No solo el peso, sino igualmente la longitud. Un ejemplo de esto último son los 19,9 cm del Canon RF 70-200mm F2.8L Z por los solo 11,9 cm del Canon RF 70-200mm F4L.

5. Precio

Termino con otro factor que también tiene mucho peso. El precio, de hecho, puede ser lo que más condicione la decisión final. Aunque los 70-200 mm f/4 no son precisamente baratos, un f/2.8 puede costar el doble. Para un profesional es una inversión que le va a proporcionar ingresos y que puede desgravarse, si es autónomo. Para un aficionado es más complicado llegar a ciertos precios.

En todo caso, un 70-200 mm, ya sea f/4 o f/2.8, es una lente que se acaba amortizando. No es un ojo de pez o un objetivo específico al que cueste sacarle tanto partido. Yo al menos el 70-200 es la lente que más uso, porque me encanta la nitidez que me da en cualquier focal y apertura.

He intentado ser totalmente imparcial para aportar una comparativa que realmente valga la pena. Cada opción tiene sus ventajas e inconvenientes. La idoneidad de un 70-200 mm f/2.8 o un f/4 depende de tus preferencias. Y, por supuesto, de cuánto estés dispuesto a gastarte.