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Sigma 70-200mm F2.8 DG OS HSM Sports

5

Sigma 70-200mm F2.8 DG OS HSM Sports

Nuestra valoración
Nota: 5 / 5
Ventajas
  • Apertura máxima.
  • Estabilizador de imagen.
  • Bokeh.
  • Robustez y sellado.
  • Motor de enfoque.
Desventajas
  • Peso.

Review

1. Introducción

En Sigma se han esmerado mucho con este objetivo de gama alta, destinado a profesionales y fotógrafos aficionados avanzados. El 70-200mm F2.8 HSM Sports es una alternativa más asequible que los productos análogos de Canon y Nikon. Dentro de su segmento de mercado, su competidor directo es el Tamron SP 70-200mm F/2.8 G2.

La lente es versátil gracias a su amplio zoom. Asimismo, es luminosa y proporciona una alta calidad gráfica. Apenas tiene distorsión o aberraciones cromáticas y su nitidez es notable de borde a borde. De todo esto voy hablando más en detalle a lo largo de esta revisión.

2. Distancia focal

Los teleobjetivos de 70 a 200 mm están entre los más vendidos, porque son un imprescindible para muchos fotógrafos. Recuerdo que fue el primer tipo de lente que compré para complementar la incluida en el kit de mi cámara.

Este Sigma es para formato completo. En cámaras con sensores APS-C hay que aplicar el factor de recorte, que da una distancia focal de 112 a 320 mm en Canon y de 105 a 300 mm en Nikon.

Ciclista

Canon EOS R | 131 mm, f/2.8, 1/1000, ISO 100 (Pedro Semitiel)

Aunque tenga tanto zoom, no viene nada mal para paisajes. También es útil para fotografía de animales, aunque aquí puede faltar algo de zoom. Para lo que es idóneo al cien por cien es en retratos y en deportes, como indican sus siglas «Sports». Ofrece un alto rendimiento en modalidades deportivas al aire libre y en el interior de pabellones, donde su luminosidad es fundamental.

En interiores, ya sea para fotografiar baloncesto, voleibol o fútbol sala, no está de más alternarlo con un objetivo más corto, por ejemplo de 24-70 mm. Su ángulo de visión máximo, de 34 grados, resulta limitado en tomas que requieren una mayor amplitud.

3. Diafragma y estabilizador de imagen

La apertura máxima es de f/2.8 en todo el intervalo de distancias, la misma que tienen sus competidores directos de otras marcas. Aparte de entregar una muy buena luminosidad, cuenta con un estabilizador óptico de 2 modos. El primero es para uso general y el segundo, panorámico, para sujetos que se mueven en horizontal. Este mecanismo para reducir la trepidación brinda hasta 4 paradas de estabilización.

El diafragma consta nada menos que de 11 hojas de apertura redondeada. Este alto número de láminas, bastante inusual, ayuda mucho a depurar las áreas desenfocadas. El bokeh resultante es cremoso.

Bokeh

Nikon D500 | 200 mm, f/2.8, 1/2500, ISO 400 (Pierre Guezingar)

4. Diseño y construcción

En la parte central del cañón se sitúa un anillo de enfoque ancho y suave, con paradas duras en los extremos. El AF va muy bien, pero cuando utilizas el enfoque manual resulta cómodo, algo que no se puede decir de todos los anillos de este tipo. El de zoom es aún más amplio.

Cerca de la montura hay un cuadro con información de la distancia y los cuatro botones de la imagen de más abajo. Sirven para regular el enfoque, el limitador de la distancia y el estabilizador. El cuarto botón, custom, admite ajustes personalizados. Sus dos opciones, C1 y C2, se configuran desde la base Sigma USB Dock.

Botones del Sigma 70-200mm F2.8 HSM Sports

El elegante diseño sigue la línea reciente de Sigma, bien diferenciada de otras marcas. La construcción es sólida con su combinación de aleación de magnesio y plástico reforzado en el cañón. Está sellado frente al polvo y las salpicaduras. Además, viene con un revestimiento en el frontal, que repele la suciedad y el agua.

Si un teleobjetivo es robusto y dispone de tanto zoom, no puedes esperar que también sea ligero. Pero lo cierto es que el Sigma 70-200mm F2.8 HSM Sports tampoco lo es en relación a sus competidores directos de Canon, Nikon y Tamron. Pesa en torno a unos 300 o 400 gramos más, dependiendo del producto con el que se compare. Asimismo, es algo más voluminoso.

La abrazadera que va fijada al cuerpo de la lente aporta un punto de apoyo más centrado, mejorando la estabilidad. Este soporte, habitual en los modelos de gama alta con tanto zoom, ayuda bastante a optimizar los resultados cuando se utiliza un trípode.

Sigma 70-200mm F2.8 HSM Sports con parasol

El diámetro de filtro es muy alto. En concreto, de 82 mm. Por otra parte, comentar que el enfoque es interno, como no podría ser de otra forma en un producto de estas características. Admite, por tanto, filtros polarizadores y de densidad neutra.

5. Enfoque

El motor de autoenfoque, denominado HSM, es rápido, aporta una óptima precisión en la mayoría de situaciones y es bastante silencioso. La velocidad de AF se puede aumentar, aún más, limitando la distancia de enfoque de 3 metros a infinito. Por otro lado, dispone de enfoque manual a tiempo completo.

El mínimo al que enfoca es de 1,2 metros y el factor de ampliación máxima que da el fabricante es de 1:4,8. Expresado de otra forma, este valor es de 0,21 x. No es una lente para macrofotografía, pero con un tubo de extensión brinda buenos resultados en esta modalidad.

Mariquita

Canon EOS 200D | 126 mm + tubo de extensión de 68 mm, ƒ/5.6, 0.6, ISO 100 (LonánWL)

6. Calidad gráfica

Me sorprende la complejidad óptica de este Sigma. Nada menos que 24 elementos en 22 grupos, que incluyen 9 cristales de baja dispersión (FLD) y otro más de baja dispersión especial (SLD), destinados a aumentar la nitidez de borde a borde y a minimizar la aberración esférica. Esto último repercute positivamente en el bokeh, ya de por sí bien pulido gracias a un alto número de láminas, que también deparan unos bonitos destellos en forma de estrella.

6.1 Nitidez

Presenta una satisfactoria nitidez, mejor en el extremo corto que en el largo, como en la mayoría de teleobjetivos. A 70 mm es muy sólido en el centro a f/2.8. Tanto que apenas mejora a f/4. En los bordes, donde tampoco va nada mal, sí que se nota un aumento de nitidez a f/4 y, aún más, a f/5.6. La difracción empieza percibirse a f/16 y es muy acusada al cerrar a f/22. De hecho, no me parece buena idea disparar a esa apertura.

A 135 mm y 200 mm el comportamiento es parecido. La principal variación es que, a medida que aumenta la focal, la diferencia de nitidez -central y lateral- entre f/2.8 y f/4 es más palpable. Con el diafragma abierto de par en par el nivel sigue siendo bueno en estas focales, pero no tan espectacular como a 70 mm.

6.2 Distorsión

Como puedes ver en el siguiente gráfico, la distorsión es muy baja. A 70 mm se produce una reducida distorsión de barril. Al utilizar una distancia de 100 mm lo que se aprecia es una leve distorsión de cojín, que va subiendo hasta 200 mm.

Distorsión

6.3 Viñeteado

El viñeteado es perceptible a f/2.8, especialmente en los extremos del rango de zoom. Con cada paso se reduce mucho y a f/5.6 la caída de luz en las esquinas es mínima. Este efecto es siempre más visible en cámaras de formato completo que en las APS-C.

6.4 Aberraciones

Todos esos cristales de la óptica de este Sigma no son en balde. Aunque aumentan su peso, las aberraciones están realmente bien controladas. Las laterales son poco visibles en los extremos del intervalo de distancias e inexistentes en focales intermedias, en torno a 135 mm.

Las aberraciones longitudinales, que son las que se producen fuera del plano de enfoque, son más difíciles de eliminar durante el procesado digital. Por suerte, son igualmente mínimas.

7. Accesorios

Junto con el soporte para trípode, este producto viene acompañado de un parasol con forma de pétalo y una muy buena funda de nailon, que no tiene nada que ver con las sencillas bolsas que Canon suele incluir en muchas de sus lentes de la serie L.

Un interesante accesorio de Sigma, que hay que comprar por separado, es la base USB Dock. Este dispositivo permite renovar el firmware y calibrar el enfoque. En vídeos, por ejemplo, se puede reducir la velocidad de AF para lograr una mayor suavidad. En este modelo, además, desde la base es posible configurar los ajustes personalizados.

Características

  • Dimensiones: 9,4 x 20,2 cm.
  • Diámetro de filtro: 82 mm.
  • Peso: 1.805 g.
  • Distancia focal: 70-200 mm.
  • Apertura máxima: f/2.8.
  • Apertura mínima: f/22.
  • Láminas del diafragma: 11.
  • Estabilizador de imagen: sí (4 pasos).
  • Construcción del objetivo (elementos/grupos): 24/22.
  • Ángulo de visión: 34°3′-12°3′.
  • Motor para el autoenfoque: HSM.
  • Distancia mínima de enfoque: 1,20 m.
  • Ampliación máxima: 0,21 x.

Compatibilidades

Está disponible con monturas para Canon, Nikon y Sigma. Es compatible con los teleconvertidores Sigma TC-1401 y TC-2001.

Opinión final

5 estrellas

El 70-200mm F2.8 HSM Sports no es precisamente barato, sin embargo, su relación entre precio y prestaciones es interesante. Es bastante más económico que el Canon EF 70-200mm f/2.8L IS III y el Nikon AF-S 70-200mm f/2.8E VR, y se mueve en un rango similar al del Tamron SP 70-200mm F/2.8 G2. Al fin y al cabo, por mucha calidad que ofrezcan Sigma y Tamron, una de sus principales bazas está siempre en el precio.

No hay duda de que en Sigma han echado el resto para lograr una adecuada robustez y una óptima calidad gráfica. Eso ha repercutido, no obstante, en un considerable peso incluso en relación a sus competidores directos. Ahí es donde está la desventaja que, en términos generales, tiene este producto.

Entre sus ventajas figuran una muy buena luminosidad, deparada por su apertura constante a f/2.8; su mecanismo para reducir la trepidación, con 2 modos y 4 pasos de estabilización; y el agradable bokeh proporcionado por las 11 palas redondeadas de su diafragma. Entre sus aspectos mecánicos destacan su construcción con sellado climático y el rendimiento de su motor de autoenfoque.